El Pan del peregrino

El alimento para vida eterna…


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La queja y el intento de “ayudar” a Dios

la-queja“Y el pueblo comenzó a quejarse en la adversidad a oídos del Señor; y cuando el Señor lo oyó, se encendió su ira, y el fuego del Señor ardió entre ellos y consumió un extremo del campamento. El populacho que estaba entre ellos tenía un deseo insaciable; y también los hijos de Israel volvieron a llorar, y dijeron: ¿Quién nos dará carne para comer?” (Números 11:1 y 4)

El capítulo once del libro de Números, relata cómo el pueblo de Israel, nada más salir de Egipto, comenzó a quejarse por las incomodidades del viaje, pero sobre todo a añorar la rica comida que tenían en Egipto. “Nos acordamos del pescado que comíamos gratis en Egipto, de los pepinos, de los melones, los puerros, las cebollas y los ajos.” Ellos decían que era comida gratis, ¡qué irónico! cuando en realidad lo que comían era en pago de su esclavitud.

Básicamente lo que sucedió es que el pueblo de Israel olvidó quién era Dios y las grandes proezas que había hecho para liberarles de la esclavitud en Egipto, para acompañarles y guiarles en el desierto y para proveerles de todo lo necesario (entre ello, el maná como alimento) para su llegada a la tierra prometida. Al igual nosotros, olvidamos quién es Dios, lo que hizo por nosotros: darnos a su Hijo único para que muriendo en la Cruz, fuera el destinatario de la ira Divina que recaía sobre nosotros. Así nos liberó de la esclavitud del pecado, nos dió su Espíritu para que viva con nosotros y nos guíe en todo nuestro peregrinar y nos proveyó del maná de su Palabra, suficiente para saciar toda nuestra hambre diariamente.

“Y di al pueblo: “Consagraos para mañana, y comeréis carne, pues habéis llorado a oídos del Señor, diciendo: ‘¡Quién nos diera a comer carne! Porque nos iba mejor en Egipto.’ El Señor, pues, os dará carne y comeréis. “No comeréis un día, ni dos días, ni cinco días, ni diez días, ni veinte días, sino todo un mes, hasta que os salga por las narices y os sea aborrecible, porque habéis rechazado al Señor, que está entre vosotros, y habéis llorado delante de El, diciendo: ‘¿Por qué salimos de Egipto?’”(Números 11:18-20)

El Señor les concedió su petición para que aprendieran a valorar lo que tenían. Pero Moisés hizo lo que hacemos muchas veces frente a un problema: comenzó a hacer sus cuentas de cómo iba a hacer Dios para cumplir Su palabra. ¿No hacemos nosotros lo mismo?, oramos, le presentamos el problema al Señor y seguidamente nos esforzamos por resolverlo por nuestra cuenta, o lo que es peor, entramos en profunda depresión al ver tan grande adversidad sin resolver.

Pero Moisés dijo: El pueblo, en medio del cual estoy, llega a seiscientos mil de a pie; y tú has dicho: “Les daré carne a fin de que coman, por todo un mes.”¿Sería suficiente degollar para ellos las ovejas y los bueyes? ¿O sería suficiente juntar para ellos todos los peces del mar? Y el Señor dijo a Moisés: ¿Está limitado el poder del Señor? Ahora verás si mi palabra se te cumple o no.” (Números 11:21-23)

Pero Dios no obra según nuestro entender, ni se limita a nuestros medios o estrategias. Dios es Dios, y su poder ilimitado.

La primera reflexión: ¡no nos quejemos!, recordemos quiénes somos y de dónde nos sacó el Señor, recuerda que la queja es un desprecio al Señor. Y la segunda reflexión: ¡no intentemos ayudar a Dios haciendo las cosas en nuestras fuerzas! porque además de no ser Su voluntad y querer, inconscientemente, quedarnos con algo de mérito, dejaremos de ver los milagros que Él quiere hacer en nuestras vidas, y así podremos darle toda la gloria a Dios.

Gloria


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El alma peregrina

peregrinos 3(1)La peregrinación viene a nuestra mente como un viaje idílico, con posadas acogedoras y rodeado de paisajes exhuberantes. Si consultamos al diccionario, se define como: Caminata con motivos religiosos, para dirigirse a un lugar o figura para este fin, o viaje con un sendero ya trazado como parte de una leyenda o costumbre. Tenemos en España, “el camino de Santiago”, que es recorrido cada año por personas procedentes de todas partes del mundo.

La peregrinación es una situación en la que se está de paso.  El viajero es extranjero en la tierra que pisa, ya que nadie se diría peregrino en su propia ciudad. Por definición, el peregrinaje ha de ser un camino con dificultades, son muy conocidas las descripciones de heridas, ampollas y otras lesiones sufridas en la travesía, por esto es que normalmente hay una fraternidad especial entre los peregrinos.

El itinerario tiene un punto de partida, y una muy ansiada llegada. El estado en el que llega el peregrino, es reflejo fiel de cómo supo enfrentar el camino recorrido. Nadie sale a peregrinar sin querer llegar a ninguna parte.

Pocos se ponen a pensar que en realidad todos estamos en este mundo peregrinando. Nacemos cuando Dios nos da la vida y emprendemos el recorrido nada fácil en este mundo. La añorada meta es volver a la casa del Padre. Pero solos jamás podremos volver, ya que dice la Biblia que todos estamos separados del Padre por nuestra maldad, pecado que heredamos de nuestros padres y que es imposible quitar por nuestros propios medios.

Dios nos ha dado el Camino por el cual transitar (Jesús les dijo: “Yo soy el camino.” Juan 14:6 a), pero la mayoría lo ignora. Empiezan a caminar sin ton ni son, a trastabillar, a tropezar y caer. Caer y caer. Golpes y más golpes. El pecado hace que no podamos ir por un camino recto.

Para llevarnos a casa, el Padre no sólo ha provisto el Camino, sino también el alimento para el camino: el “Pan del peregrino”: Cristo (“Yo soy el pan de la vida.”Juan 6:48) Y la bebida necesaria para la travesía, sin la cual nadie puede andar por ese Camino, (“Pero el que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás.” Juan 4:14) Y no sólo el Camino, el Pan y el Agua de vida, sino también la Puerta por la cual entrar a la casa del Padre celestial. (“Yo soy la puerta; si alguno entra por mí, será salvo.” Juan 10:9)

El Padre también ha provisto la “hoja de ruta”, una guía de viaje completísima, que tiene respuestas para cada situación del viajero. Esta guía es la Palabra de Dios, la Biblia. Al estar confeccionada por Dios, que nos hizo, es la mejor herramienta que disponemos para no perdernos ni desviarnos del Camino correcto. La propia Escritura se compara con la luz en la oscuridad. (“Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.” Salmos 119:105)

Mucha gente vive su vida sin saber que se trata de una peregrinación.  No saben de dónde vienen y por lo tanto no saben a dónde van. Se aferran a los goces y entretenimientos del camino y piensan que eso es todo, que no han de llegar a ningún sitio. Pero cada ser humano estará al final de la peregrinación frente a Dios, que nos pedirá cuentas de qué hicimos con toda Su provisión. (“Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio.” Hebreos 9:27)

Es momento de que hagas un alto en tu caminar y reflexiones: ¿A dónde te diriges?,¿Sabes que el único Camino correcto y aceptado por Dios es el de su Hijo Jesucristo?, ¿Sabes que Él es el Hijo de Dios y que murió en una Cruz para pagar todos tu pecados y llevarte de regreso a casa?

Gloria


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Él lo hizo todo

Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre.  (Deuteronomio 8:3)

Nadie puede llegar a Conocer a Jesús, si no le viene dado del Padre, porque sin Cristo estamos “muertos en nuestros pecados” y los muertos no pueden conocer a nadie. Me gusta el versículo que puse en la cabecera, porque para mí es “el Evangelio resumido”.

Como el ser humano es tan arrogante y soberbio por su naturaleza caída, Dios comienza por afligirnos. Por su misericordia, para que nos demos cuenta que no somos nada, nos envía problemas, tribulaciones y “tormentas”, en las que no nos queda otro remedio que dejar de mirarnos a nosotros mismos y levantar los ojos al cielo.

Ahí es cuando nos envía hambre, hambre de un Pan que no conocíamos. Hasta ahora nos habíamos llenado de comida “basura” ofrecida por este mundo, y tratábamos de saciar nuestro ser con esas cosas: carrera, posesiones, familia, dinero, etc.

Pero lo mejor es que además del hambre, nos da la verdadera comida: el Maná del cielo, el Pan de vida que es Jesús. Y su Palabra que es el alimento diario para poder tener esa verdadera vida plena que Dios quiere darnos. Sólo Cristo y sólo su Palabra nos pueden dar vida, todo lo demás que Dios nos añada, será accesorio. Dijo Jesús:

 “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida”.(Juan 5:24)

Gloria


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Abundancia de ocio…

Mucha gente conoce, aunque sea de oídas a “Sodoma y Gomorra”, aunque no saben bien ni qué paso, ni dónde estaban estas ciudades. Se las relaciona con pecados sexuales, pero aunque abundaban, no fue su principal pecado.

  “He aquí que esta fue la maldad de Sodoma tu hermana: soberbia, saciedad de pan, y abundancia de ociosidad tuvieron ella y sus hijas; y no fortaleció la mano del afligido y del menesteroso.”

(Exequiel 16:49)

¡Resulta que el pecado predominante de Sodoma y Gomorra no fue la inmoralidad sexual!, sino la soberbia, la abundancia de pan y la abundancia de ocio….

La Soberbia es el pecado por excelencia, de la mano de su primo hermano el orgullo. Desde Adán, el hombre no quiere soberbiaacatar la autoridad de Dios en su vida, nacemos rebeldes (basta ver un niño pequeño cómo se comporta y la disciplina que necesita) y queremos hacer siempre lo que nos gusta o nos conviene: “egoísmo innato”.

La abundancia de pan es otro mal predominante de hoy, aunque todo el mundo se queje de escasez, se tiran a la basuraAbundancia de Pan kilos y kilos de alimentos al día en los países occidentales. Ya sabemos lo que dice el proverbio 27:7 “El hombre saciado desprecia el panal de miel, pero al hambriento, todo lo amargo es dulce”. Hay una bienaventuranza para los hambrientos, que serán saciados. Los que tiene hambre espiritual serán saciados con el Pan del cielo, que es Jesús. ” Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo.”(Juan 6:33)

¿Y la abundancia de ocio?, ¡el enemigo nos tiene bien entretenidos!, nunca como en estos tiempos, se ha multiplicado el Abundancia de Ocioentretenimiento y la diversión. Es ya una verdad de Perogrullo, que la gente está “enchufada” a algún aparato todo el día y el bombardeo mediático ha llegado a niveles insospechados.

Hemos visto que la realidad caída de Sodoma y Gomorra está vigente hoy como nunca. ¿Pero qué les pasó a estas ciudades? Dios les envió fuego y azufre del cielo y fueron consumidas. Sólo la familia de Lot se salvó por haber vivido según las leyes de Dios y haber oído la advertencia y obedecido a Dios de salir de allí cuando viniera el juicio. Dios es santo y no tolera el pecado, y sólo por su misericordia no hemos sido consumidos como Sodoma y Gomorra, al contrario, nos ha provisto de salvación por medio del sacrificio en la cruz de Cristo. El final de la historia no cambia: Lot y su familia se salvaron, como tú , si te arrepientes de tus pecados y recibes a Cristo como Señor y salvador de tu vida; y las ciudades se quemaron y desaparecieron por el juicio de Dios, igualmente habrá un juicio para ti, de condenación eterna si rechazas a Cristo y sigues haciendo tu voluntad.

¿Seguirás distraído en la abundancia de ocio, cuando hay un juicio contra ti? ¡No corras la misma suerte que esas dos ciudades corruptas, arrepiéntete de haber dado la espalda a Dios y recibe a Jesús como el Señor de tu vida!

Gloria