El Pan del peregrino

El alimento para vida eterna…


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La picada mortífera

La picada mortíferaHay serpientes que destilan tal ponzoña, que bastan pocos minutos para acabar con sus víctimas. Una de ellas es la serpiente Cobra Australiana, a la que sólo le bastan treinta minutos para matar a un hombre adulto y sano.

Describe el Antiguo testamento la historia del pueblo de Israel, que estuvo bajo servidumbre en Egipto y  fue su esclavo durante cuatrocientos años. Cuando Dios lo determinó, quiso liberarles y utilizó a Moisés como líder. Salió todo el pueblo y los condujo Dios por el desierto hacia una tierra de abundancia que les prometió, donde serían libres de adorarle y tener comunión con Él. Pero aconteció que al poco de salir, sucedió lo relatado el libro de Números:

“Después partieron del monte de Hor, camino del Mar Rojo, para rodear la tierra de Edom; y se desanimó el pueblo por el camino.Y habló el pueblo contra Dios y contra Moisés: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para que muramos en este desierto? Pues no hay pan ni agua, y nuestra alma tiene fastidio de este pan tan liviano.Y Jehová envió entre el pueblo serpientes ardientes, que mordían al pueblo; y murió mucho pueblo de Israel. Entonces el pueblo vino a Moisés y dijo: Hemos pecado por haber hablado contra Jehová, y contra ti; ruega a Jehová que quite de nosotros estas serpientes. Y Moisés oró por el pueblo. Y Jehová dijo a Moisés: Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre una asta; y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá. Y Moisés hizo una serpiente de bronce, y la puso sobre una asta; y cuando alguna serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de bronce, y vivía.” (Núm. 21:4-9)

Llaman la atención en este relato varias cosas:

1- Que habiendo estado sometidos a trabajos forzados durante tantas generaciones (se cree que los Hebreos fueron mano de obra barata en la construcción de los grandes edificios del imperio Egipcio), yugos de los que ahora por fin eran libres, desearan volver a Egipto, añorando su comida y bebida, despreciando el Maná que Dios proveía cada día para ellos, en su tierno cuidado.

2- Que habiendo prohibido Dios expresamente la construcción de imágenes en Éxodo 20:4 (“No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.” ), le mandara Dios a Moisés a construir una imagen y ponerla en un asta.

3- Que la imagen que debía fabricar era nada más y nada menos que de una serpiente, animal maldito por Dios en Génesis 3:14 (“Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida.)

¿Por qué Dios, entonces habrá utilizado este símil, para otorgar salvación a su pueblo escogido, después de haber pecado? El propio Jesús nos lo responde en Juan 3:14-15

“Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”

Jesús, siendo Dios y sin haber cometido pecado, se hizo a sí mismo la imagen más abominable, que fue levantado entre la tierra y el cielo sobre una Cruz (la muerte en una cruz era un castigo Persa que significaba maldición, ya que al estar suspendido, se impedía que el muerto contaminara la tierra). Aunque era Santo, Dios cargó sobre Él el pecado de Su pueblo. “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.” (2ª Corintios 5:21)

De la misma forma que en el desierto, todo aquél que reconoce la picada mortífera del pecado y del mal en su vida, y que por esta causa va  irremisiblemente hacia la muerte eterna, (la paga del pecado es la muerte.Rom. 6:23a), puede mirar a Cristo, como los Israelitas miraban a la serpiente levantada en el asta, y ser salvos, (mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.Rom. 6:23b)

La situación no puede ser más desesperada y esperanzadora a la vez: Te ha picado la serpiente y vas a morir, pero Dios ha provisto salvación por medio de Jesucristo: ¡mírale!

Gloria

 


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Anne Bradstreet: un ejemplo de mujer y madre

Anne BradstreetA la edad de dieciocho años Anne estaba entre los cientos de puritanos ingleses que partieron para América bajo el liderazgo de John Winthrop en el año 1630. Entre estos peregrinos estaban también Thomas y Dorothy Dudley, sus padres, y su esposo Simon Bradstreet. En Inglaterra, Thomas Dudley había sido mayordomo para el Earl de Lincoln, y Anne y su familia habían gozado de las ventajas de riquezas. A Anne le gustaba aprender, y cuando tenía siete años varios tutores fueron contratados para enseñarle danza, música e idiomas, entre otras materias. Cuando tenía dieciséis años Anne se casó con Simon Bradstreet, hijo de pastor puritano, y también miembro de la casa del Earl de Lincoln. Aunque esta pareja joven pudiera haber esperado una vida confortable en términos materiales, escogieron dejar mucho de sus riquezas en Inglaterra para irse a América donde podían servir a su Dios.

Tanto el padre de Anne, Thomas Dudley, como su esposo Simon, estaban muy activos en los asuntos del gobierno de la colonia de Massachusetts Bay, y ambos sirvieron varias veces como gobernador de la colonia. El hogar de Anne sería un hogar de influencia en esta nueva tierra.
-Ricos en amor
En medio de sus tareas del hogar, Anne encontraba tiempo para escribir poesía. Varias de sus poemas fueron dirigidas a su esposo, contándole cuánto le hacía falta cuando tenía que viajar para asuntos del gobierno (un vez su esposo fue a Inglaterra por varios meses como representante al nuevo rey, Carlos II). El poema más sencilla relata de manera hermosa su amor:

Si alguna vez dos eran uno, así nosotros
Si alguna vez hombre amado por su esposa, así tú
Si alguna vez mujer contenta con su hombre, compárense mujeres conmigo si pueden
Te aprecio más que todas las minas de oro
O todas las riquezas que contiene el Este

Diez años después de llegar a Massachusetts Anne publicó un libros de poemas en Boston. Muchos de los poemas eran largos, tratados poéticos de temas profundos, tales como las edades de los hombres, los cuatro reinados de Daniel y las sazones del año. Son poemas de erudición, escritos en un estilo formal tal como se esperaría de un poeta de una corte europea, más que de una mujer de la América primitiva. Su libro fue bien recibido tanto en América como en Inglaterra; John Newton, autor del himno “Amazing Grace”(Sublime Gracia), reconoció los grandes méritos de esta obra de Anne.
Aunque Anne estaba triste al principio de su matrimonio por la falta de hijos, el Señor escuchó sus oraciones y eventualmente Simon y ella tuvieron ¡ocho hijos! Muchos de sus poemas fueron escritos como oraciones en medio de los eventos de la vida de su familia. Así era el poema “Sobre mi hija Hannah – su recuperación de una fiebre peligrosa”

Bendito sea tu nombre, Quien has restaurado
la salud a mi hija querida
Cuando la muerte parecía acercarse
y la vida pronto a desaparecer
Permite que ella recuerde lo que has hecho
y pueda celebrar tus alabanzas
Permite que su conversación sea
que te ame todos sus días

-Naturaleza y Crianza
Con ocho hijos, Anne reconocía que cada niño tiene su propia personalidad, y que los padres deben saber cómo tratar a cada uno:
“Cada niño tiene su propia naturaleza; algunos son como la carne que sólo la sal guardará de la pudrición. Otros son como frutas tiernas que son preservadas mejor con azúcar. Los padres sabios asegurarán que la crianza de cada uno se ajuste a su naturaleza.”
-La poesía y el dolor
Muchos de los poemas de Anne fueron escritos en medio de los tiempos difíciles o las tragedias. Su poesía era una forma para que ella enfocara de nuevo en Dios y su plan y amor por ella. Esto se puede ver en su poema “Estrofas sobre el incendio de nuestra casa, 10 de Julio, 1666″:

Tu tienes una casa en las alturas – en pie,
Construida por el Gran Arquitecto
Con gloria amueblada
Y firme, aunque de esta huimos
Es comprada y pagada toda,
por Aquel que tiene mucho que hacer
Un precio tan grande que no comprendemos,
pero como regalo es ofrecido a ti
Hay riquezas abundantes, yo no quiero más
¡Adiós a mi ser! ¡Adiós a los tesoros aquí!
No permitas que yo ame más a este mundo,
mi esperanza y tesoro están arriba

-Superando las luchas y dudas
La decisión de ir a vivir en el bosque inhabitado americano era una aventura llena de luchas. Anne sufrió enfermedades en repetidas veces durante sus cuarenta años de vida en América. Sin embargo, ella reconoció que la vida traía pruebas, y que las luchas producían mayor confianza en el Señor. Ella le daba gracias a Dios por acercarla más por medio de sus enfermedades. Y en una edad llena de controversia y guerras religiosas, Anne estaba confrontada con dudas e incertidumbres acerca del Cristianismo. Pero ella perseveró hasta llegar a una fe segura. Unos días antes de su muerte ella terminó el relato de su peregrinaje espiritual – escrito para sus hijos:

puritan-family“Sobre esta Roca Jesucristo edificaré mi fe, y si perezco, perezco. Pero sé que ninguno de los poderes del infierno prevalecerán contra él. Yo se en quien he confiado, y en quien he creído, y que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día.”


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Una canción de esperanza en el dolor

En estos tiempos, he reflexionado como nunca antes, sobre la Iglesia perseguida. El verdaderamente “ser Iglesia” y no sólo asistir o simpatizar con un “estilo de vida moralmente sano”. En Irak, Nigeria, Corea del Norte, y otros países del estado Islámico, el ser Cristiano (palabra casi común en Occidente , pero con el significado verdadero de discípulos de Cristo), significa prisión, tortura o muerte…
Siempre imagino que en sus aflicciones, recordarán las palabras de su Señor, Jesús: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” (Juan 16:33)
La raíz del gozo de todo discípulo de Cristo, ¡es su triunfo en la Cruz del calvario!, la raíz de toda esperanza, la raíz de toda paz  radica en la muerte y resurrección de Jesús.

Esa victoria lograda por Él en favor de los que le reciben, es lo que hace surgir desde lo profundo del alma, un canto de alabanza y agradecimiento como el de estos jóvenes, que con las preciosas voces que Dios les dio, aprovechan los momentos de comunión, de disfrutar de los alimentos que también Dios les provee con abundancia.

Aunque nuestros hermanos perseguidos no puedan disfrutar de manjares, ni de una comunión abierta, el cántico de esperanza en una tierra de gozo permanente y el agradecimiento al que lo Hizo posible, es el mismo.
Les dejo esta preciosa canción:


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La muerte de uno mismo

Estoy leyendo el libro “El problema del dolor” de C.S. Lewis, y en el capítulo seis, “El dolor humano” comenta cuál es realmente la fuente de dolor. Me han llamado la atención varias cosas, y quiero compartirlas transcribiéndolas.

“Comoquiera que la vida en Cristo es de las más amargas en todos los aspectos para la naturaleza y la individualidad del Yo ( pues la verdadera vida en Cristo exige que la individualidad, el Yo, y la naturaleza sean abandonados, se pierdan y mueran completamente), la naturaleza de cada uno de nosotros tiene horror a todo ello.”
Theología Germánica XX

Después de este párrafo excelente que resume el contenido del capítulo, Lewis expone  que el dolor en el ser humano, comenzó con la misma rebelión del Edén, antes de la cual, la criatura mediante un acto de obediencia alegre y gozoso, ofrecía la voluntad a su Creador.  A partir de la caída, el hombre se ha resistido a doblegar su voluntad, lo que se evidencia desde el mismo momento del nacimiento.

“Rendir la propia voluntad inflamada e hinchada durante años de usurpación es, sin embargo, una especie de muerte. Todos recordamos la voluntad volcada hacia el propio “yo” tal como era de la infancia. En esa temprana edad se presentaba como amarga y prolongada rabia contra los obstáculos, como explosión colérica de lágrimas,como aciago y satánico deseo de matar o morir antes que ceder.  Las niñeras y los padres de otros tiempos tenían bastante razón al pensar que el primer paso de la educación era: “quebrar la voluntad del niño”. Los métodos podían ser equivocados, pero no ver su necesidad significa, a mi juicio, quedar impedido para entender las leyes espirituales. Y si ahora que somos adultos no aullamos ni pataleamos se debe, por un lado a que nuestros mayores comenzaron en la guardería el proceso de quebrar o sofocar la voluntad volcada hacia el propio “yo”, y de otro, a que las mismas pasiones adoptan actualmente formas más sutiles y han adquirido gran habilidad en evitar la muerte por medio de diversas “compensaciones”.

De ahí la necesidad de morir diariamente. Aun cuando con frecuencia creamos haber amansado al rebelde “yo”, seguiremos encontrándolo vivo. Este proceso no es posible sin dolor, como atestigua suficientemente la misma historia de la palabra “mortificación”. Sin embargo, el dolor intrínseco a la mortificación de “yo” usurpado, (que también se puede llamar muerte) no lo es todo.

El espíritu humano no intentará siquiera someter la voluntad volcada  al “yo” mientras las cosas parezcan irle bien. El error y el pecado tienen la propiedad de que, cuanto más grave son, menos sospecha la víctima que existen, son males enmascarados. El dolor, en cambio, es un mal desenmascarado e inconfundible. Todos sabemos que algo va mal cuando sentimos dolor, ese dolor reclama insistentemente nuestra atención. Dios grita mediante el dolor: es su megáfono para despertar a un mundo de sordos.”

La muerte de uno mismoEl hecho de que a la mayoría, Cristo les encuentre en medio de una gran aflicción, es la prueba contra la soberbia y el orgullo humanos, confirmado por las bienaventuranzas: “Bienaventurados los pobres de espíritu, (los que se ven a sí mismos como mendigos, postrados, incapaces e indignos), bienaventurados los que lloran (lloran por su miseria espiritual, por su pecado y por haber ofendido al Dios Santo, al Creador), bienaventurados los mansos (los obedientes, los que matan su propia voluntad para vivir para Dios), bienaventurados los que tiene hambre y sed de Justicia (los que se ven necesitados de ayuda, hambrientos y sedientos espiritualmente, ciegos y desnudos).Mateo 5:3-7

Por último, el ejemplo perfecto de nuestro Señor Jesucristo, las palabras que pronunció antes de entregar su vida y morir para darnos vida.  “De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardara.” Juan 12:25-26 

Gloria