El Pan del peregrino

El alimento para vida eterna…


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La gran delatora

Parece el título de una novela, pero se trata de un personaje que tenemos todos y que usamos a diario, más de lo que pensamos: “la lengua”.

¿Por qué le llamo delatora?, porque ella es la encargada de revelar lo que hay en nuestro interior. El Señor Jesús dijo: “De la abundancia del corazón habla la boca” (Mateo 12:34) Cuando hablamos, expresamos nuestros pensamientos, tendencias, sentimientos, temores, etc. Y lo hacemos con un mayor o menor grado de conciencia, es decir que a veces no nos damos cuenta de todo lo que nuestra forma de hablar puede revelar. Al poco de hablar con alguien, ya nos formamos una idea general, si hablamos muchas veces con él, ya tendremos un panorama más completo, y si tenemos relación diaria, se puede decir que conocemos a esa persona. ¿No les ha pasado que nos formamos un concepto de una persona y de pronto , conversando, suelta una palabrota, o una expresión soez y nos decepciona?, ver gente elegante de apariencia inteligente y al abrir su boca sólo dicen tonterías, o que al descubrir una mentira ya no podemos confiar en esa persona, y así muchos ejemplos de cómo puede delatar la lengua el corazón humano.

Con razón expresa  el Proverbio: “Hasta el necio cuando calla, pasa por sabio” Porque tanto la cantidad como el contenido de nuestras palabras, nos retratan.

En la Biblia hay advertencias contra la vana palabrería: “El que cierra sus labios es entendido”, “El que ahorra sus palabras tiene sabiduría; de espíritu prudente es el hombre entendido”, “En las muchas palabras, la transgresión es inevitable, mas el que refrena sus labios es prudente.”En el libro de Proverbios es donde más referencias encontramos de la importancia de la lengua, a tal punto que dice: ” La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos.” (proverbios 18:21)

Y siguiendo con el capítulo de Mateo  12 cuando el Señor hablaba con los fariseos, les dice: “Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.” (Mateo 12:36-37) No se trata de que podamos hacer nada por nuestra salvación, y menos con meras palabras. Lo que quiere decir es que una persona regenerada, que se ha humillado delante de la Cruz de Cristo pidiendo misericordia por sus pecados, llena su mente y su corazón de la palabra de Dios y esto es lo que brota naturalmente por sus labios. Esto se traduce por un hablar prudente, veraz, contento y agradecido que es como un bálsamo para los que los oyen. Pero por el contrario, la persona que no tiene en cuenta a Dios en su vida, y se deja guiar por su propia opinión, por su corazón engañoso y sus apetitos (dinero, placer, renombre) va a manifestar un fruto de labios totalmente opuesto. Escucharemos de ellos quejas, contiendas, mentiras, insultos, blasfemias, falta de respeto, etc.

La mejor manera de conocer a un verdadero siervo de Cristo, será a través de sus palabras y porque siempre está reconociendo la mano de Dios en su vida, hablando de su Señor. “Por tanto, ofrezcamos continuamente mediante Él, sacrificio de alabanza a Dios, es decir, el fruto de labios que confiesan su nombre.” (Hebreos 13:15)

Gloria

 


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Si tu Facebook, Twitter o cualquier otra cuenta de redes sociales fuera tu epitafio

Este artículo de Víctor Castillo, me pareció de lo más interesante y para pensar lo que ponemos en los medios de comunicación y redes sociales…

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