El Pan del peregrino

El alimento para vida eterna…


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Los frutos

Los frutos

Este es el árbol de mi vecino. Paso cada día por ahí (hasta dos veces al día, a veces) pero recién ayer observé que le habían salido frutos. ¡Me produjo una alegría verlos! Mi esposo, que me conoce bien, sabe que tengo debilidad por los árboles frutales y he leído cómo plantarlos en macetas para balcón (no tenemos terreno para cultivar) Cada vez que vamos a un centro comercial que vende árboles, me intereso por las variedades enanas y cómo cuidarlos. A pesar de que las demás plantas decorativas no me gustan (y eso lo sabe bien mi madre), tengo esta debilidad por los árboles frutales de todo tipo.

Esta foto la saqué desde la calle, es decir que no tuve que entrar a la casa de mi vecino para verlo, a los frutos los ve todo el mundo.

A los frutos los ve todo el mundo… no se pueden ocultar….el fruto denota qué clase de árbol es… “Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego.” (Mateo 7:16-19)

En una ocasión Jesús maldijo a una higuera por no tener frutos: “Por la mañana, cuando regresaba a la ciudad, tuvo hambre. Y al ver una higuera junto al camino, se acercó a ella, pero no halló nada en ella sino sólo hojas, y le dijo: Nunca jamás brote fruto de ti. Y al instante se secó la higuera.” (Mateo 21:18-19) Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego.

¿Qué frutos espera encontrar Jesús de mi? “Mas el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. Contra tales cosas no hay ley.” (Gálatas 5:22-23) Y hay muchos más: obediencia a las autoridades, servicio, “gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración;” y un largo etcétera.

¿No me produjo alegría a mi ver un simple árbol lleno de frutos? ¿No deseo que también el Señor se alegre de ver mi árbol lleno de frutos para Su gloria? Porque digamos algo obvio: ningún árbol se come sus propios frutos, sino que estos son para alimentar, servir, ayudar, cobijar a otros. “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.” (Mateo 5:16) 

“Porque de Él, y por Él, y para Él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.” (Romanos 11:36)

Gloria


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La queja y el intento de “ayudar” a Dios

la-queja“Y el pueblo comenzó a quejarse en la adversidad a oídos del Señor; y cuando el Señor lo oyó, se encendió su ira, y el fuego del Señor ardió entre ellos y consumió un extremo del campamento. El populacho que estaba entre ellos tenía un deseo insaciable; y también los hijos de Israel volvieron a llorar, y dijeron: ¿Quién nos dará carne para comer?” (Números 11:1 y 4)

El capítulo once del libro de Números, relata cómo el pueblo de Israel, nada más salir de Egipto, comenzó a quejarse por las incomodidades del viaje, pero sobre todo a añorar la rica comida que tenían en Egipto. “Nos acordamos del pescado que comíamos gratis en Egipto, de los pepinos, de los melones, los puerros, las cebollas y los ajos.” Ellos decían que era comida gratis, ¡qué irónico! cuando en realidad lo que comían era en pago de su esclavitud.

Básicamente lo que sucedió es que el pueblo de Israel olvidó quién era Dios y las grandes proezas que había hecho para liberarles de la esclavitud en Egipto, para acompañarles y guiarles en el desierto y para proveerles de todo lo necesario (entre ello, el maná como alimento) para su llegada a la tierra prometida. Al igual nosotros, olvidamos quién es Dios, lo que hizo por nosotros: darnos a su Hijo único para que muriendo en la Cruz, fuera el destinatario de la ira Divina que recaía sobre nosotros. Así nos liberó de la esclavitud del pecado, nos dió su Espíritu para que viva con nosotros y nos guíe en todo nuestro peregrinar y nos proveyó del maná de su Palabra, suficiente para saciar toda nuestra hambre diariamente.

“Y di al pueblo: “Consagraos para mañana, y comeréis carne, pues habéis llorado a oídos del Señor, diciendo: ‘¡Quién nos diera a comer carne! Porque nos iba mejor en Egipto.’ El Señor, pues, os dará carne y comeréis. “No comeréis un día, ni dos días, ni cinco días, ni diez días, ni veinte días, sino todo un mes, hasta que os salga por las narices y os sea aborrecible, porque habéis rechazado al Señor, que está entre vosotros, y habéis llorado delante de El, diciendo: ‘¿Por qué salimos de Egipto?’”(Números 11:18-20)

El Señor les concedió su petición para que aprendieran a valorar lo que tenían. Pero Moisés hizo lo que hacemos muchas veces frente a un problema: comenzó a hacer sus cuentas de cómo iba a hacer Dios para cumplir Su palabra. ¿No hacemos nosotros lo mismo?, oramos, le presentamos el problema al Señor y seguidamente nos esforzamos por resolverlo por nuestra cuenta, o lo que es peor, entramos en profunda depresión al ver tan grande adversidad sin resolver.

Pero Moisés dijo: El pueblo, en medio del cual estoy, llega a seiscientos mil de a pie; y tú has dicho: “Les daré carne a fin de que coman, por todo un mes.”¿Sería suficiente degollar para ellos las ovejas y los bueyes? ¿O sería suficiente juntar para ellos todos los peces del mar? Y el Señor dijo a Moisés: ¿Está limitado el poder del Señor? Ahora verás si mi palabra se te cumple o no.” (Números 11:21-23)

Pero Dios no obra según nuestro entender, ni se limita a nuestros medios o estrategias. Dios es Dios, y su poder ilimitado.

La primera reflexión: ¡no nos quejemos!, recordemos quiénes somos y de dónde nos sacó el Señor, recuerda que la queja es un desprecio al Señor. Y la segunda reflexión: ¡no intentemos ayudar a Dios haciendo las cosas en nuestras fuerzas! porque además de no ser Su voluntad y querer, inconscientemente, quedarnos con algo de mérito, dejaremos de ver los milagros que Él quiere hacer en nuestras vidas, y así podremos darle toda la gloria a Dios.

Gloria


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El alma peregrina

peregrinos 3(1)La peregrinación viene a nuestra mente como un viaje idílico, con posadas acogedoras y rodeado de paisajes exhuberantes. Si consultamos al diccionario, se define como: Caminata con motivos religiosos, para dirigirse a un lugar o figura para este fin, o viaje con un sendero ya trazado como parte de una leyenda o costumbre. Tenemos en España, “el camino de Santiago”, que es recorrido cada año por personas procedentes de todas partes del mundo.

La peregrinación es una situación en la que se está de paso.  El viajero es extranjero en la tierra que pisa, ya que nadie se diría peregrino en su propia ciudad. Por definición, el peregrinaje ha de ser un camino con dificultades, son muy conocidas las descripciones de heridas, ampollas y otras lesiones sufridas en la travesía, por esto es que normalmente hay una fraternidad especial entre los peregrinos.

El itinerario tiene un punto de partida, y una muy ansiada llegada. El estado en el que llega el peregrino, es reflejo fiel de cómo supo enfrentar el camino recorrido. Nadie sale a peregrinar sin querer llegar a ninguna parte.

Pocos se ponen a pensar que en realidad todos estamos en este mundo peregrinando. Nacemos cuando Dios nos da la vida y emprendemos el recorrido nada fácil en este mundo. La añorada meta es volver a la casa del Padre. Pero solos jamás podremos volver, ya que dice la Biblia que todos estamos separados del Padre por nuestra maldad, pecado que heredamos de nuestros padres y que es imposible quitar por nuestros propios medios.

Dios nos ha dado el Camino por el cual transitar (Jesús les dijo: “Yo soy el camino.” Juan 14:6 a), pero la mayoría lo ignora. Empiezan a caminar sin ton ni son, a trastabillar, a tropezar y caer. Caer y caer. Golpes y más golpes. El pecado hace que no podamos ir por un camino recto.

Para llevarnos a casa, el Padre no sólo ha provisto el Camino, sino también el alimento para el camino: el “Pan del peregrino”: Cristo (“Yo soy el pan de la vida.”Juan 6:48) Y la bebida necesaria para la travesía, sin la cual nadie puede andar por ese Camino, (“Pero el que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás.” Juan 4:14) Y no sólo el Camino, el Pan y el Agua de vida, sino también la Puerta por la cual entrar a la casa del Padre celestial. (“Yo soy la puerta; si alguno entra por mí, será salvo.” Juan 10:9)

El Padre también ha provisto la “hoja de ruta”, una guía de viaje completísima, que tiene respuestas para cada situación del viajero. Esta guía es la Palabra de Dios, la Biblia. Al estar confeccionada por Dios, que nos hizo, es la mejor herramienta que disponemos para no perdernos ni desviarnos del Camino correcto. La propia Escritura se compara con la luz en la oscuridad. (“Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.” Salmos 119:105)

Mucha gente vive su vida sin saber que se trata de una peregrinación.  No saben de dónde vienen y por lo tanto no saben a dónde van. Se aferran a los goces y entretenimientos del camino y piensan que eso es todo, que no han de llegar a ningún sitio. Pero cada ser humano estará al final de la peregrinación frente a Dios, que nos pedirá cuentas de qué hicimos con toda Su provisión. (“Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio.” Hebreos 9:27)

Es momento de que hagas un alto en tu caminar y reflexiones: ¿A dónde te diriges?,¿Sabes que el único Camino correcto y aceptado por Dios es el de su Hijo Jesucristo?, ¿Sabes que Él es el Hijo de Dios y que murió en una Cruz para pagar todos tu pecados y llevarte de regreso a casa?

Gloria


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“Resurfacing” espiritual

He utilizado un término anglosajón muy utilizado en estética, que significa dar una nueva superficie a la piel del rostro. Normalmente se recurre al láser para realizarlo o a los peelings profundos con el objetivo de “borrar” manchas, arrugas y demás defectos del paso de tiempo o del daño solar. La gente quiere este tratamiento para parecer más joven y tener una mejor luminosidad facial.

Corazon alegreComo me dedico a la Dermatología, tengo el ojo entrenado en detectar cambios en la piel de la gente. Un ejemplo es diagnosticar anemia observando la palidez del rostro, o saber si alguien está en tratamiento quimioterápico por el color cetrino de la cara. Muchas veces no se decir a ciencia cierta qué padecimiento tiene, pero lo expreso con la típica frase: “tiene mal color”.

Hay algo que también se refleja con bastante nitidez en el semblante: La angustia. Con los años de ejercicio he logrado ver personas que en un principio me comentaban ilusiones y esperanzas, cómo poco a poco ha ido decayendo su rostro hasta ver en él una mueca de hastío y desilusión. Muchas de estas personas son las que recurren al resurfacing facial en el intento vano por mejorar su aspecto. Digo vano, porque a pesar de lo que puedan hacerse o tomar (las pastillas son otro gran engaño), se deja ver en su expresión la misma sensación de vacío.

Por otro lado también he conocido personas que después de un tiempo (hasta a veces muchos años) están mucho más favorecidas. El común denominador de estas personas es que han conocido a Cristo como su Señor y Salvador. Estos rostros reflejan paz, gozo interno y esperanza, aún en medio de las dificultades. No en vano dice el proverbio: “El corazón alegre hermosea el rostro” (Pr 15.13)

Esta paz interior, va más allá del intento humano por “estar bien” o la “risoterapia”. Es la metamorfosis que experimenta una persona que ha encontrado el propósito de su vida, la que ha respondido las preguntas cruciales de todo ser humano y que ha llenado el vacío que todos tenemos dentro. Ese resurfacing espiritual sólo lo logra el Espíritu Santo en el corazón de una persona que recibe a Cristo y a su Palabra (la Biblia) como autoridad suprema de su vida. Sólo que esta labor no es “superficial” como el término inglés subraya, sino profundo y total, como lo puede ser un cambio de muerte a vida.

No es de extrañar que las personas que tienen una diaria comunión con Dios mediante la meditación de Su palabra y la oración, tengan paz a pesar de las circunstancias cambiantes (económico-políticas, enfermedades, muerte, etc.) “Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús.” (Filipenses 4:6-7)

En definitiva, sin Cristo , la Biblia dice que estamos “muertos en vida” (Y ponte a pensar si no refleja esto el rostro de muchos de los que conocemos, a pesar de su fama o millones). La Biblia dice que la paga que merece todo nuestro pecado es la muerte, pero el regalo de Dios es vida eterna en Cristo Jesús. (Romanos 6:23) Y el mismo Dios hecho hombre, Jesucristo,dijo: “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” (Juan 10:10). ¿Cómo imaginan el rostro de alguien que tiene esa VIDA ABUNDANTE? Hay muchos ejemplos, uno de ellos es el de Esteban, discípulo de Cristo, que a pesar de que le estaban injuriando y juzgando injustamente tenía el rostro como de un ángel. (Hechos 6:15) Moisés, cuando bajó del monte Sinaí de hablar con Dios, tenía el rostro resplandeciente.(Éxodo 34:30)

Todo lo que te rodea fue creado para sustento de tu cuerpo. Pero tu alma sólo tiene una satisfacción: Cristo. “El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.” (Juan 6:63) No te afanes buscando todo aquello que es temporal y perecedero (incluso tu cuerpo y la belleza de tu rostro), la verdadera vida está en Cristo y su Palabra. Porque: “El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán.” (Mateo 24:35)

Gloria