El Pan del peregrino

El alimento para vida eterna…


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…Después…

…Después da fruto… Hebreos 13:11

Cuán felices son los cristianos “¡después!”. No hay calma más profunda que aquella que sigue a una tormenta. ¿Quién no se regocijó en el claro resplandor que sigue a la lluvia? Los banquetes victoriosos son para los soldados bien ejercitados.

Después de matar al león comemos la miel; después de escalar el Collado de la Dificultad nos sentamos en el cenador a descansar. Después de atravesar el valle de la humillación, después de luchar con Apollión, aparece la claridad con la rama sanadora del árbol de la vida. (* Ver nota al pie)

Nuestras aflicciones, a semejanza de las quillas de las naves, dejan “después” una plateada línea de santa luz detrás de ellas. Esta es la paz; la dulce, profunda paz que siguió a la horrible inquietud que reinó una vez en nuestras atormentadas y culpables almas. ¡Mira pues, la feliz posición del cristiano! El tiene sus mejores cosas al final; por eso recibe primero en este mundo sus cosas peores, pero aún sus peores cosas son “después” cosas buenas; la dura labranza trae alegres cosechas.

Aún ahora el cristiano se enriquece con sus pérdidas, se levanta con sus caídas, vive por la muerte y se llena vaciándose. Si sus penosas aflicciones le rinden tan pacíficos frutos en esta vida, ¿qué será la completa vendimia de gozo que tendrá “después” en el cielo? Si sus noches oscuras son tan claras como los días del mundo, ¿qué serán sus días? Si la luz de sus estrellas es más brillante que la del sol, ¿qué será la luz de su sol? Si puede cantar en un calabozo, ¿cuán melodiosamente cantará en el cielo? Si puede alabar al Señor en medio del fuego, ¿cómo lo ensalzará delante del trono del Eterno? Si la aflicción le es buena ahora, ¿qué será para él la sobreabundante bondad de Dios “después”? ¡Oh bendito “después”! ¿Quién no quiere ser cristiano? ¿Quién no quiere llevar la presente cruz por la corona que viene después? Pero, aquí está la obra de la paciencia, pues el reposo no es para hoy, ni el triunfo para el presente, sino para “después”. Aguarda, alma, y deja que la paciencia tenga su obra perfecta.

C.H. Spurgeon. Devocionales vespertinos.

*Nota: Estas palabras son del Libro: “El progreso del Peregrino” (John Bunyan), uno de mis libros favoritos. Dicen que Spurgeon lo leyó más de ¡cien veces!, yo voy sólo por la cuarta …

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El sentido de la reunión del domingo

Lo que transcribiré está extraído del libro: The Glorious War (La guerra gloriosa)  escrito por el Sr. Aaron Tripp, en relación con el refugio en el Día del Señor.

Así como debemos dejar de hacer nuestro trabajo al aire libre cada noche, no porque tengamos la sensatez de hacerlo, sino porque la oscuridad nos obliga, así cada domingo, como Dios descansó el séptimo día de la obra de la creación que Él había hecho, nosotros tomamos nuestro descanso. Ese día es como si la batalla se hubiera terminado. Nos detenemos, por un momento, de luchar sin fin contra nuestro enemigo. Vivimos por un día como si ya fuésemos vencedores. Como guerreros vencedores volviendo de la batalla, nos acercamos al salón de nuestro Rey, nos sentamos a la fiesta que Él ha preparado para nosotros y esperamos el día en que la batalla se haya acabado, cuando el enemigo finalmente caerá, cuando el gobierno de nuestro Rey se impondrá sobre todo el orden creado, cuando la Noche Perpetua será desterrada y se abolirá para siempre el Caos Temido. En ese día los enemigos del orden caerán y nunca se volverán a levantar.

Así venimos nosotros, como conquistadores, y nos sentamos juntos a la mesa y nos gozamos en nuestro victorioso Rey y tomamos nuestro descanso. Por un breve tiempo no estamos rodeados por todos lados de los enemigos; el mundo no lucha contra nosotros ni busca destruir nuestro propósito. Estamos rodeados de nuestros compañeros, nuestros hermanos de armas, héroes en la batalla. Nos regocijamos por estar junto a tales héroes, sabemos qué enemigos tan espantosos han enfrentado, qué dolorosamente fueron presionados, cómo mantuvieron sus convicciones, cómo se esforzaron, cómo confiaron en el poder de su Rey en las horas más oscuras, cómo vencieron al enemigo, cómo lucharon por la gloria de su Señor, cómo buscaron conformar al mundo a un patrón que lo honrara a Él.

Ellos saben, también, qué terrores hemos pasado en la batalla, cómo hemos sufrido, cómo nos hemos debilitado. Han luchado a nuestro lado contra nuestro enemigo. Cuando nuestros corazones desfallecieron nos hicieron volver los ojos al estandarte majestuoso de nuestro Salvador. Así que juntos venimos, hermanos de armas, no luchando ahora sino teniendo comunión, alentando y glorificando juntos a nuestro Rey.

Al otro día regresamos a la guerra. Estamos renovados, nuestra armadura está reparada, incluso más fuerte. Nuestros corazones, que otra manera se desesperarían por una lucha tan larga, están fortalecidos. Nuestras heridas están vendadas y sanadas. Ahí vamos a la guerra, para gloria de nuestro Rey; no estamos cansados, no desfallecemos, no le damos tregua al enemigo; avanzamos; esperamos al venida del Señor y añoramos nuestro descanso eterno.


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Todo comienza y termina con la gloria de Dios

Dios es tan celoso de su propia gloria que dice: Yo soy el Señor, ése es mi nombre; mi gloria a otro no daré, ni mi alabanza a imágenes talladas.” Isaías 42:8 

“Todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice.” Isaías 43:7 Isaías describe el propósito para el cual fuimos creados, el hombre fue hecho para Dios y no Dios para el hombre. Además se refiere a los “llamados” o escogidos y de Su “nombre” y ¿qué nombre más excelso que el nombre de Cristo? “Porque de Él, y por Él, y para Él, son todas las cosas. A Él sea la gloria por los siglos. Amén.” Romanos 11:36

Cristo vino a este mundo de pecadores, con el objetivo de reflejar la imagen de su Padre. Sabemos que el término gloria habla de reflejo, o imagen. Juan capítulo 17 está lleno de referencias a la gloria de Dios, dice Jesús: Yo te glorifiqué en la tierra, habiendo terminado la obra que me diste que hiciera. Y ahora, glorifícame tú, Padre, junto a ti, con la gloria que tenía contigo antes que el mundo existiera. Padre, quiero que los que me has dado, estén también conmigo donde yo estoy para que vean mi gloria, la gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo.” 

Así como el dios de este mundo ciega el entendimiento de los incrédulos para que no puedan ver la luz del evangelio de la gloria de Cristo. “ En los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios. 2 Corintios 4:4″ En Romanos capítulo uno, se describe el pecado del ser humano y básicamente se puede resumir con el siguiente versículo:  “Y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por una imagen en forma de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.” Romanos 1:23 No hace falta que hagamos figuritas de animales para robarle la gloria que sólo pertenece a Dios. Hoy llámense ídolos del corazón como: codicia, prestigio, sabiduría humana, etc. Debería avergonzarnos que siendo el hombre la obra cumbre de la creación, la naturaleza no hace otra cosa que predicar de la gloria de Dios. Los cielos cuentan la gloria de Dios,  y el firmamento anuncia la obra de sus manos.” Salmos 19:1

 Cuando creemos en Su nombre, Dios obra un milagro que es similar al de la creación del mundo: “Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.” 2 Corintios 4:6

El crecimiento cristiano continúa y progresa cuando contemplamos la gloria de Dios. “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.” 2 Corintios 3:18 Mientras más y más miremos en el espejo de Su Palabra, más embelesados quedaremos y seremos transformados hasta parecernos más a nuestro Señor y Salvador Jesucristo. ¡Dios quiera que así sea!

Gloria


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¡Nueva serie! “Cartas desde la cárcel”

Con mucho entusiasmo hemos empezado una nueva serie de estudios versículo a versículo de la Biblia en la Iglesia Semilla Bilbao. Los últimos cuatro años estudiamos los Salmos, y descubrimos a Jesús en todos y cada uno de ellos. Ahora comenzaremos a adentrarnos en las cartas del Apóstol Pablo escritas desde la prisión en Roma. ¡Quiera Dios bendecirnos y enseñarnos tanto como lo hizo con Salmos!