El Pan del peregrino

El alimento para vida eterna…

Trae tus hijos a Jesús (tengan la edad que tengan)

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“…Traédmelo” (Marcos 9:19) *

Con desesperación, el decepcionado padre se volvió de los discípulos al Maestro. Su hijo estaba en la peor condición posible, y todos los medios habían fracasado, pero el pobre niño fue pronto librado del maligno, cuando el padre obedeció, con fe, el pedido de Jesús: “Traédmelo”.

Los hijos son dones preciosos de Dios, pero nos producen ansiedades. Pueden ser motivo de gran gozo, o de gran amargura, para sus padres; pueden estar llenos del Espíritu de Dios o dominados por un espíritu malo. En todos los casos, la Palabra de Dios nos da una receta para la cura de todos los males: “Traédmelo”.

¡Dios nos enseñe a elevar oraciones más agonizantes en favor de nuestros hijos mientras son pequeños! El pecado está en ellos, empecemos a atacarlo con oración. El clamor en favor de nuestros vástagos debiera preceder a los lamentos que anuncian su venida a este mundo de pecado.
En los días de su juventud veremos tristes señales de aquel espíritu mudo y sordo, que ni orará rectamente,ni oirá la voz de Dios al alma, pero aún en ese caso Jesús nos manda: “Traédmelo”.

Cuando sean adultos, quizás se revuelquen en el pecado, y echen espumarajos de enemistad contra Dios; entonces, cuando nuestros corazones estén quebrantados, recordemos la palabra del Médico: “Traédmelo”. No debemos cesar de orar hasta que dejen de respirar. Ningún caso es irremediable mientras viva Jesús.

El Señor permite a veces que los suyos sean expuestos en un callejón sin salida para que conozcan por experiencia cuánto le necesitan. Lo hijos impíos, al mostrarnos nuestra impotencia contra la depravación de sus corazones, nos obligan a ir al Fuerte para adquirir fuerzas, siendo de gran bendición. Que la necesidad que experimentamos hoy, nos lleve, cual fuerte corriente, al océano del amor divino. Jesús quitará pronto nuestra aflicción, y Él nos confortará.

C. H. Spurgeon. Lecturas Matutinas. Septiembre 17. Editorial CLIE.

*Para una comprensión cabal del contexto, se recomienda leer: Marcos 9:14 al 29

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Autor: elpandelperegrino

Me gusta la imagen del peregrino, porque significa estar de paso... A pesar de tener dos nacionalidades, mi ciudadanía verdadera no está en este mundo. En mi caminar diario, me alimento del Pan que nunca se caduca, el Pan para Vida eterna. "Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás." (Juan 6:35)

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