El Pan del peregrino

El alimento para vida eterna…

Comprada a precio de sangre

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comprada a precio de sangreMi reflexión empezó cuando vi un cartel en la clínica: “Cirugía sin sangre”. ¡Qué bien!, pensé, si se logra operar a una persona sin perder el precioso fluido, se recuperará más rápido.

Con la sangre la gente tiene sentimientos ambiguos, sabemos que en ella está la vida, que lleva el oxígeno y los nutrientes a cada rincón de nuestro cuerpo, y sin ella no viviríamos. Donamos sangre para ayudar a los enfermos y las transfusiones de sangre han salvado muchas vidas. Pero también hay bastante connotación negativa. Catalogamos a una película violenta de “sangrienta” o a un asesino de “sanguinario”, usamos expresiones para discusiones acaloradas como “corrieron ríos de sangre” y la aprehensión a la misma es bien conocida, ¿a qué niño no le asusta ver sangre?

Un elemento fundamental en la historia, fue el derramamiento de sangre como parte de los sacrificios de animales mandados por Dios al pueblo de Israel. Esos animales escogidos, al morir purgaban el pecado del pueblo, eso significa expiación. “Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona.” (Levítico 17:11)  Porque también estaba establecido en la Ley: “Y según la ley, casi todo es purificado con sangre, y sin derramamiento de sangre no hay perdón.” (Hebreos 9:22)

Esas ofrendas eran una sombra o un símbolo, del verdadero sacrificio, el de Cristo en la Cruz, el Cordero de Dios. “La sangre de Jesucristo, su Hijo, nos limpia de todo pecado” (Juan 1:7 b) Todos nosotros estamos bajo pecado y ninguno puede justificarse delante de Dios con sus buenas obras o su buen comportamiento. La justificación del pecado requiere derramamiento de sangre inocente, y ya fue hecho el único y suficiente sacrificio vicario o sustitutorio, el de Cristo. Lo primero es recibir ese sacrificio y hacerlo mío. Reconocer que yo merecía esa muerte y Él me sustituyó a mi.

¿Qué entendimiento me trae el saber que he sido comprada a precio de la preciosa sangre de Cristo? La palabra compra ya me da idea de pertenencia, y si de pertenencia, de obediencia, de sumisión, de rendición, de vivir para servir y agradar a mi Dueño y Señor. “Pues por precio habéis sido comprados; por tanto, glorificad a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.” (1º Corintios 6:20)

“Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación; sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación.” (1º Pedro 1:17-19)

La sangre, que a alguno pudiera parecer desagradable, si pienso en la de mi Salvador Jesús, quien derramó la suya para que no yo tuviera que dar la mía, (porque sin derramamiento de sangre, no hay perdón de pecados), me parece preciosa, eficaz e irreemplazable, porque nadie más podía hacerlo.

Gloria

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Autor: elpandelperegrino

Me gusta la imagen del peregrino, porque significa estar de paso... A pesar de tener dos nacionalidades, mi ciudadanía verdadera no está en este mundo. En mi caminar diario, me alimento del Pan que nunca se caduca, el Pan para Vida eterna. "Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás." (Juan 6:35)

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