El Pan del peregrino

El alimento para vida eterna…

Bendita bancarrota

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Mi vida en BancarrotaBendita bancarrota económica, que me llevó a mirar a la Cruz y a  Aquél que teniéndolo todo, se dio a sí mismo para rescatarme. El que no tenía dónde recostar su cabeza, pero alimentaba a miles. El que me enseñó que “sin nada he entrado a este mundo y sin duda nada me llevaré”. El que me enseñó que todo lo que tengo y soy viene de Él, y nada de lo que soy y tengo es mío. Bendita bancarrota que me hizo mirar al único que me puede franquear el paso hacia “donde ni la polilla ni el orín corrompen, ni los ladrones minan ni hurtan”. Bendito el que lo dio todo a cambio de nada.

Bendita bancarrota sentimental, que me hizo mirar al que “es” Amor. El que en la Cruz culminó la obra perfecta de amor por mí, y me prometió que jamás estaría sola, que estaría conmigo todos los días hasta el fin del mundo. Al que me amó a pesar de mi pecado, de mi bajeza, de mi soberbia, de mi orgullo, hasta el punto de entregar su vida por mí.

Bendita bancarrota familiar, que cuando estaba en el pozo más profundo de la desesperación, sin nadie alrededor que pudiera ayudar, se me presentó victorioso en la Cruz, con los brazos abiertos, sólo demandando que me rindiera y entregara mi vida a Él. El que prometió que “aunque mi padre y mi madre me dejaren, con todo Él me recogería”. El que fue abandonado por su padre para ampararme a mí. El que me adoptó en su regia familia, dándome la potestad de ser hecha hija de Dios y me dio preferencia de llamarme su hermana, si hago Su voluntad.

Bendita bancarrota espiritual que permitió que me diera cuenta que yo no podía nada, no merecía nada, ni lograría nada en mis fuerzas. Bancarrota que me hizo levantar los ojos “Al que fue levantado” en una Cruz, el Único que es: “El camino, y la Verdad y la Vida”, el que me hizo pasar de muerte a vida.

Bendita bancarrota física, que me hizo entender que la salud es un regalo del cielo y que este cuerpo se va degradando porque es un cuerpo de muerte, caído. Benditos dolores que me cegaron al mundo de mi alrededor y me abrieron los oídos de la fe. ¡Bendita dependencia que me enseñó la mentira de una independencia que había comprado tan cara!. Bendita inmovilidad que me ayudó a perder toda esperanza en mí y depositar toda mi confianza en Cristo. Cuando se siente cada tendón y duele cada movimiento, pienso en el que por mí, padeció lo indecible y me ha permitido pensar en lo eterno, en ese sitio donde “correré y no me cansaré, saltaré y no me fatigaré”…

¡Bendita bancarrota!

Gloria

 

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Autor: elpandelperegrino

Me gusta la imagen del peregrino, porque significa estar de paso... A pesar de tener dos nacionalidades, mi ciudadanía verdadera no está en este mundo. En mi caminar diario, me alimento del Pan que nunca se caduca, el Pan para Vida eterna. "Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás." (Juan 6:35)

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