El Pan del peregrino

El alimento para vida eterna…

El asombrosamente complejo órgano de la piel

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Durante muchos años, la piel no fue considerada en toda su complejidad. Dejada de lado y estigmatizada, la superficie cutánea fue el “patito feo” de la medicina, ocupando el resignado lugar de manto de recubrimiento sin más, del resto de órganos que se consideraban “importantes”. A lo largo del tiempo, pasó de considerarse una simple barrera, a ser catalogado como: “Aparato cutáneo”, similar a los ya bien conocidos aparatos cardiovascular, digestivo o respiratorio. Es un órgano que cumple funciones fundamentales en el organismo, sin tener en cuenta datos anecdóticos como su extensión (2 m2) y peso (4-5 kg) que le hacen el tejido más extenso y pesado del organismo humano.

Función sensitiva: La piel es la primera responsable de que sintamos una caricia o de que notemos el calor producido por el fuego o el frío de la nieve. En cuanto a la función de relación, en ella se encuentra uno de los sentidos que tenemos más desarrollados: el tacto. La piel es la encargada de recibir los estímulos del exterior a través de las terminaciones nerviosas que se sitúan en ella y de allí se dirigen al cerebelo que nos dice como debemos reaccionar. Cada centímetro cuadrado de piel contiene unos cinco mil receptores sensitivos.  Pero también la piel es el espejo de los sentimientos y emociones interiores. Ponernos rojos porque algo nos da vergüenza, “tener la piel de gallina” o sudar por algo que nos produce miedo, son algunas de las muchas respuestas emocionales que se ponen de manifiesto a través de la piel. Por este motivo, no es de extrañar que este órgano constituya una pieza clave en la imagen exterior de una persona.

Función protectora: Es capaz de seleccionar lo que resulta dañino para el organismo y lo que, por el contrario, es beneficioso para nosotros. Esto se consigue gracias a su disposición de barrera que impide la entrada de sustancias nocivas (gérmenes, cuerpos extraños y, en parte, radiaciones solares perjudiciales)

Función metabólica: impide la salida de sustancias (líquidos y células) imprescindibles para nuestro organismo, regula la temperatura corporal protegiéndonos de los cambios de temperatura ambiental (tanto del frío como del calor) y trasforma los rayos del sol en vitamina D (vitamina necesaria para el buen estado de nuestros huesos). Las glándulas anexas (sudoríparas y sebáceas) trabajan para dar lubricación e hidratación a otros órganos como por ejemplo los ojos.

Función identificatoria: Las huellas dactilares, que confieren mejor agarre de las manos y pies, fueron muy utilizadas en la época en la que se desconocía el ADN, en el ámbito médico legal para identificar a las personas (salvo raras enfermedades en que no se encuentran huellas).

Función Inmunológica: Es el descubrimiento más reciente y sorprendente. Posee un sistema inmunológico propio, con millones de células que están organizadas, operan en forma ordenada y poseen diversidad de funciones. Trabajan tan  armónica y sinergicamente, que no cabe duda que es obra del mejor Diseñador.

Habría muchas más funciones para comentar: la cicatrización, el pigmento mecánico protector, el vello, el pelo terminal con sus funciones ornamentales, etc. Me quiero centrar en la maravilla de un órgano con el que trato cada día, y con el que todavía me sorprendo al leer actualizaciones científicas sobre nuevos descubrimientos, que no hacen más que confirmar lo que la Palabra de Dios dice, que fuimos diseñados a la perfección, por un Dios que es Perfecto. El Salmista se admiraba diciendo:

“Tú formaste mis entrañas;
me hiciste en el vientre de mi madre.
Te alabaré, porque formidables y maravillosas son tus obras;
estoy maravillado
y mi alma lo sabe muy bien.
No fue encubierto de ti mi cuerpo,
aunque en oculto fui formado
y entretejido en lo más profundo de la tierra.
Mi embrión vieron tus ojos,
y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas
que fueron luego formadas,
sin faltar ni una de ellas.
¡Cuán preciosos, Dios, me son tus pensamientos!
¡Cuán grande es la suma de ellos!
Si los enumero, se multiplican más que la arena.
Yo despierto y aún estoy contigo.”

Salmos 139:13-18

Gloria

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Autor: elpandelperegrino

Me gusta la imagen del peregrino, porque significa estar de paso... A pesar de tener dos nacionalidades, mi ciudadanía verdadera no está en este mundo. En mi caminar diario, me alimento del Pan que nunca se caduca, el Pan para Vida eterna. "Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás." (Juan 6:35)

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