El Pan del peregrino

El alimento para vida eterna…

Pedro Valdo, ¿Quiénes fueron los Valdenses?

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… O lo que Dios hace cuando una sola persona toma en serio su Palabra….

Hace tiempo que escuché algo sobre los valdenses, pero recién el otro día leyendo biografías de Puritanos y primeros reformadores, topé con la figura de Pedro Valdo, y quedé asombrada de la antigüedad de la que se hablaba, la cercanía a mi casa de los acontecimientos y de la forma de vida de esta gente. Los historiadores no concuerdan en cuanto a los orígenes de los valdenses. De acuerdo con los archivos de la Inquisisción, en Carcassonne Francia, el movimiento de los “Pobres de Lyon” comenzó hacia 1170, bajo la dirección de un francés de Lyon llamado Vaudes, Valdés, Waldo o Pedro Valdo.

Se dice que Pedro Valdo era un comerciante adinerado de Lyon que estaba casado y tenía dos hijas. Siendo hombre devoto y católico practicante, en 1177 tras la muerte repentina de un conocido pidió a un amigo teólogo que le diera consejo de las Escrituras en cuanto a lo que debía hacer para agradar a Dios. En respuesta, su amigo citó el evangelio de Mateo 19:21, donde Jesús dijo al joven rico: “Si quieres ser perfecto, ve, vende tus bienes y da a los pobres y tendrás tesoro en el cielo y, ven, sé mi seguidor.

La leyenda continúa diciendo que Valdo tomó a pecho este consejo. Así, después de proveer para el sustento de su esposa y colocar a sus dos hijas en un convento, comisionó a dos sacerdotes, Etienne d’Anse y Bernard Ydros, para que tradujeran los Evangelios y otros libros de la Biblia al idioma común —el occitano— que se hablaba en las regiones de la Provenza y el Delfinado (actualmente, el sudeste de Francia). Entonces distribuyó el resto de sus posesiones entre los pobres y se puso a estudiar las escrituras. Además, predicó en las calles de Lyon, invitando a los habitantes a que despertaran espiritualmente y regresaran al cristianismo según él lo entendía en las Escrituras. Se dice que ponía énfasis en la declaración de Jesús: “No podéis servir a dos amos, a Dios y al Dinero” (Mateo 6:24, Lucas 16:13). Él consiguió que los Evangelios y otros libros de la Biblia fueran traducidos al habla común y se atrevió a predicar en las calles, donde hizo muchos discípulos, tanto hombres como mujeres. Puesto que Valdo había sido bien conocido como próspero hombre de negocios, muchas personas le escucharon y pronto tuvo un grupo de seguidores. Les alegró oír el mensaje consolador de la Biblia en su propio idioma, pues hasta entonces la iglesia católica romana no había consentido que se tradujera la Biblia a otro idioma con la excepción del latín, alegando el alto costo, pues copiar a mano cada Biblia le tomaba a un monje un mínimo de 3 años. Muchas personas convinieron en renunciar a sus bienes y dedicarse a enseñar la Biblia en el idioma de la gente común. Se les llegó a conocer como los “Pobres de Lyon“. Para ellos, cualquier cristiano, fuera hombre o mujer, podía predicar siempre y cuando tuviese suficiente conocimiento de las Escrituras.

Los valdenses recorrieron con ánimo misionero el sur de Alemania, Suiza, Francia y llegaron a España, donde formaron grupos de cristianos disidentes de Roma en las provincias del norte y sobre todo en Cataluña. El hecho de que dos concilios y tres reyes se hayan ocupado de expulsarlos de España demuestra que su número tenía que ser considerable. Desde entonces, la persecución se hizo sentir con violencia, y en una sola ejecución 114 valdenses fueron quemados vivos y sus cenizas echadas al río Ter en Gerona. Sin embargo, muchos lograron esconderse y seguir secretamente su predicación en el reino de León, Vizcaya y Cataluña, pues al contrario de lo que decretaba la orden real, los veían con costumbres austeras y anunciando de manera sencilla y llana el Evangelio, y hasta se menciona al obispo de Huesca, uno de los más notables prelados de Aragón como protector decidido de los perseguidos valdenses. Pero las persecuciones contra ellos no cesaron, llegando a su apogeo por el año 1237, cuando 45 fueron arrestados en Castellón y 15 de ellos quemados vivos en la hoguera. Esto se dijo de ellos:

Los herejes valdenses se distinguen por su comportamiento y el habla. Son impasibles y sensatos. No se esfuerzan en llamar la atención con vestidos extravagantes o indecorosos. No son comerciantes con el fin de evitar mentir, jurar o engañar. Viven únicamente del trabajo artesano de sus manos. También sus maestros son tejedores y zapateros. No acumulan riquezas, sino que se contentan con lo necesario para vivir. Comen y beben con moderación, no frecuentan posadas ni van a bailes u otros lugares de mala reputación. Son lentos para la ira. Son trabajadores, se dedican a aprender y a enseñar. Les reconocerán por su manera de hablar: con cordura y veracidad. No difaman, no hablan con palabras vulgares o vacías. Evitan toda expresión que pueda ser mentirosa o de juramento. No dirán ‘sinceramente’ o ‘de verdad’, sino que se limitarán a decir ‘sí’ o ‘no’. Según ellos hacen así porque Jesús lo ordenó en Mateo 5:37” Passauer Anonymus

Desde la más tierna edad, sus hijos empezaban a aprender los Evangelios y las Epístolas. La predicación de sus diáconos, sacerdotes y obispos consistía principalmente en citas de la BibliaDictionnaire de Théologie Catholique. Tomo 15, columna 2591.

Como consecuencia de las persecuciones, estos disidentes del siglo XII se refugiaron en los Alpes y por toda la Occitania. Los registros históricos muestran que, a principios del siglo XIII, podían hallarse valdenses no sólo en el sur de Francia y el norte de Italia, sino también en el este y norte de Francia, Flandes, Alemania, Francia y hasta en Bohemia donde se dice que Valdo murió en 1217. En Bohemia donde Pedro Valdo terminó sus días, los resultados de la obra misionera valdense fueron fecundos y es muy probable que las prédicas valdenses influyeran sobre el sacerdote católico Checo Jan Hus y dieran así origen a la iglesia de los husitas.

También emigraron más tarde a América. Las primeras familias valdenses llegaron al Uruguay en 1856. A partir de esa fecha se produjeron diversas migraciones, principalmente a la República Argentinay en especial a la región sur de la Provincia de La Pampa en la localidad de Jacinto Arauz, lugar al que llegaron alrededor de 1901.

Conclusiones:

– Estas personas dieron sus bienes y su vida por tener, leer y predicar la Palabra de Dios. Hoy tenemos la Biblia en nuestro idioma y no la leemos y si la leemos no la obedecemos.

– Enseñaban las Sagradas Escrituras a sus hijos desde pequeños, porque tenían claro para qué estaban en este mundo (para glorificar a Dios y servirle) y que solo así podían conocer a Cristo y ser hombres y mujeres útiles.  ¿Qué les enseñamos hoy? Fábulas para niños mezclando cuentos y tradiciones humanas.

– Los valdenses vivían vidas consecuentes con la Palabra de Dios y se decía de ellos todo lo que leemos más arriba. ¿Qué se dice de los cristianos de hoy? ¿Vivimos vidas tales, que nos diferencien del resto?

Para meditar y tomar desiciones.

Gloria

Valdenses

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Autor: elpandelperegrino

Me gusta la imagen del peregrino, porque significa estar de paso... A pesar de tener dos nacionalidades, mi ciudadanía verdadera no está en este mundo. En mi caminar diario, me alimento del Pan que nunca se caduca, el Pan para Vida eterna. "Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás." (Juan 6:35)

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